Las dos personas por las que existo

Las dos personas por las que existo
Papi y mami, mis amores

Esta soy yo a mis 23 años

Esta soy yo a mis 23 años

25 de febrero de 2010

Al mal tiempo , buena cara...

Dicho tan común, pero que muchas veces cuesta seguir al pie de la letra: al mal tiempo buena cara. Es cierto que entre más nos echemos a morir, más pronto moriremos, (hipotéticamente hablando o tal vez no). Pero, siempre existe la posibilidad de no mirar atrás y mejor mirar al frente y al hacerlo, observar el futuro prometedor que puede llegar a suceder si nos lo proponemos.

Las entradas anteriores hablaban sobre un momento un tanto difícil en mi vida y sé que en la vida de muchos otros jóvenes de mí edad también calcaron cierta identificación, aunque créanme, hubiese deseado que alguno de ustedes no se hubiese identificado con mi estado, porque no se lo deseo a nadie. Ahora, es momento de tratar de seguir ese consejo, sonreír como lo hice el lunes pasado en el lanzamiento de los nuevos productos de la marca Sebastian, sonreír y hacer creer a todos que alguien como yo no tiene inconvenientes en la vida y sólo puede sonreír. Llevar en mi rostro siempre una sonrisa que le diga a los demás que una muchacha de 22 años vive feliz, sin problemas y con situaciones color de rosa. Hacer exactamente lo que hice en la pasarela cuando perdí uno de los tacones, disimular para que engañar al público que la atención se fijara en mi cabello y mi sonrisa y nadie mirara que en mis pies faltaba un tacón.

Ese tipos de situaciones se presentan día con día, ese tacón que decidió abandonar mi pie y dejarme a la intemperie, dejar en mis manos la decisión de bajar de la tarima o seguir con mi cabeza en alto y demostrar que sin él también puedo lograrlo. Ese tacón me hizo pensar en tantas cosas pasadas que me han tratado de hacer caer, pero sea como sea encuentro el equilibrio y sigo en pie.

Si quererlo se convirtió en la metáfora de mi vida: algunas situaciones me han provocado un tropiezo y algunas sí me hicieron caer, pero si me lo propongo puedo seguir con el show, demostrarme a mí misma de lo que soy capaz. Inexperta, la primer pasarela de mi vida, con un tacón desprendido y unos minutos más tarde con dos tacones desprendidos, y aún así continúa el show. Yo misma decido si continúo con el show y deslumbro a los presentes con las creaciones de Víctor o le arruino su show y el show de mí vida a la vez.

Decisiones, muchas veces no tomamos las correctas, pero ese lunes tomé la mejor decisión, continuar con el show, y recibir al final las felicitaciones por no dejarme caer y demostrarles de lo que fui capaz. Seguir con el show y seguir con mi vida, adiós a la depresión y las ataduras tan fuertes responsables de mis caías pasadas. Adiós!

Es momento de dejar volar a aquellos que necesitan volar, darles espacio para que logren abrir sus alas y experimenten un vuelo en soledad lleno de reflexión y tal vez, después de un tiempo volverán a mí porque no desean ser un ave solitaria volando por la inmensidad de este mundo; tal vez regresen a mis brazos y me lleven entre sus alas a conocer el mundo de su lado, pero si eso no sucede debo hacer lo mismo del tacón, sonreírle cuando le vea pasar y desear que sus alas no se cansen para que encuentre su camino a la felicidad.

Es necesario muchas veces llorar, dejar salir todo tu interior, darle chance de escapar y luego recibir tu vida nuevamente con una nueva sonrisa, pero esta vez que sea verdadera, pues a tu vida nadie la puede engañar, mucho menos tú misma....

16 de febrero de 2010

Mal tiempo....













Cuando tienes 22 años, crees que la vida en color de rosa, la vives minuto a minuto sin preocuparte mucho del mañana y dejando definitivamente el pasado en el pasado; sin embargo, no todos lo "ventiañeros" reaccionamos así. Llegan situaciones en la vida que te ponen a pensar: ¿Estaré viviendo mi vida al máximo y estoy muriendo poco a poco sin hacer nada al respecto???

Cuando veo a la gente en el facebook con fotos de fiestas, con todos sus amigos y cada semana algún post nuevo que indica su futura actividad o locura por hacer, hace preguntarme ¿Qué estoy haciendo con mi vida?- y la respuesta es absolutamente nada. Me levanto cada día porque mi cuerpo ya descansó y despierta con hambre, y luego.... nada.

Que desperdicio, hasta me da vergüenza admitir esto que siento, esto que hago. Sé que hay jóvenes de mi edad que pueden estar en condiciones limitadas y que aún así disfrutan más de la vida, pero como cuesta saber valorarla cuando prácticamente tienes todo, pero a la vez no tienes nada...

Depresión, definida por muchos como un estado de ánimo donde la tristeza, la conformidad, los pensamientos derrotistas y muchas otras cosas más ase unen para afectar la vida de alguien. Y si quieren una definición más completa, wikipedia dice:

Trastorno del estado de ánimo que en términos coloquiales se presenta como un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente. Es un síndrome que afecta a la esfera afectiva... y disminuye el rendimiento o limita la actividad vital habitual...


Hay depresión en mi vida o es una confusión y es simple tristeza?

Es tan difícil expresar lo que se siente dentro, muy dentro del corazón y cuando éste te estruje y quiere clavar dentro tuyo miles de dagas que destrozan tu interior y no puedes evitar que esto suceda, estas sensaciones son las causantes de tal tristeza que ni la más buena noticia puede mantenerte en pie con una sonrisa de oreja a oreja. Esa felicidad sólo durará un segundo, mientras el dolor te sigue comiendo por dentro. Que difícil pero que alivio siento cuando entre frases sin sentido y palabras que no tienen importancia para nadie, más que para mí, logro desahogar un poco ese trastorno del que habla wikipedia, el cual deseo con todo mi ser que desaparezca, pero parece ser que mi corazón no quiere seder.


Cuesta, cuesta mucho seguir adelante cuando algo mucho más fuerte que tus ganas de vivir asecha tu vida y aunque sabes que hay una mano amiga -o tal vez más de una- que te quiere ayudar, haces como si no le conocieras porque prefieres hundirte en la tristeza en vez de salir de ella y triunfar como heroína...




10 de febrero de 2010

Gana la tristeza al amor?


Ya no sé qué sentir, no sé si es que quiero jugar de mártir o simplemente el corazón me está destrozando por dentro porque sabe que soy egoísta, sabe que no merezco lo que tengo. No sé, si estoy siendo fuerte conmigo misma o es tan sólo que me cuesta aceptar la realidad. No lo sé.

Hoy ha sido uno de esos días donde te levantas y crees que todo seguirá su rumbo, como cada día de tu vida que se supone es normal. Todo muy bien en la mañana y empiezas a trabajar en los asuntos pendientes y de repente algo exprime a tu corazón, tu cerebro se cierra, el dolor en el pecho no te deja respirar, no contienes las lágrimas en tus ojos y el sentido de culpabilidad te hace sollozar y junto a este sentimiento nace una tristeza que no puedes descifrar; y como si fuera poco, sientes la necesidad de salir corriendo pensando en que alguna desgracia podría sucederte y así, de esta manera terminar con esta agonía que te esta matando por dentro por algo que aún no descifras y puede ser el origen de tu malestar.

Llorar y llorar en un momento así te sirve de consuelo, pero apenas cesan las lágrimas el dolor vuelve a tu pecho. ¿De qué sirve llorar con todas tus fuerzas hasta arrancar de tu garganta el último aliento, si en unos pocos segundos volverás a morir en tu sufrimiento? Puede resultar exagerada dicha metáfora; pero, estoy hablando de una realidad, no lo estoy convirtiendo en una vaga hipérbole sin sentido que transformaría este escrito en algo vacío.

Sin embargo, siempre hay algo que te ayuda a llorar más, pero sin sentir un sufrimiento agotador, sino que lloras desahogando tu ser y abriendo en tu pecho una hendidura que dará fortaleza a tu corazón. A través de los años, he aprendido que mi hermana y mi mamá siempre van a querer lo mejor para mí, y que el mejor consejo que podría obtener va a ser de ellas. Y en días como hoy, vuelvo a retomar dicho recordatorio. Fue en mi hermana, esa persona que me conoce y no le cuesta adivinar mis sentimientos, en la que encontré ese hoyito que liberó un poco a mí corazón. Ella con sus palabras buscando un regaño de una manera sutil para hacer reaccionar a la razón -que la tenía completamente sumisa- logró arrancar la ultima lágrima que me hizo suspirar. Ella, mi hermana, como un angelito terrenal me sostuvo entre sus brazos y me enseñó un camino mejor para dejar de sufrir, con su compasión y entendimiento me sacó del inframundo en el que estaba cayendo... pero aún con su ayuda, quedan en mis pensamientos una pizca del dolor que estaba sintiendo y lo peor es que su consuelo está perdiendo efecto, pues a través de estas líneas estoy cayendo nuevamente en la confusión.

Algunos dirán que estoy imaginando cosas y que exagero un sentimiento que no vale la pena recordar, pero aquel que no se ha metido en mi pecho y ha tomado entre sus manos este sentimiento, no podrá ser capaz de juzgar a una mujer que necesita llorar...


Entre líneas no dejo dicho la causa de este sufrimiento, porque ni yo misma tengo conocimiento del responsable que a mi pecho sigue hiriendo...





Esta soy yo a mis 22 años

Esta soy yo a mis 22 años
Febrero 2010