Las dos personas por las que existo

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Papi y mami, mis amores

Esta soy yo a mis 23 años

Esta soy yo a mis 23 años

1 de mayo de 2010

Aún duele...

Pasando por Facebook después de bastante tiempo ausente por cosillas del trabajo (que lindo suena "el trabajo", me di cuenta que no había visitado la página de Key, no sé si es porque aún sigue doliendo y prefiero no hacer caer a mi corazón en el dolor innecesario o porque simplemente logré despedirme en un sueño y no quiero volver a sentir que no logré decirle adiós. No lo sé, pero algo me alejaba de sus fotografías, de su recuerdo, pero después de ingresar ayer y ver todas las cosas hermosas que le han escrito, volví a llorar y entre una nube de lágrimas que no me permitía leer bien lo que aparecía en la pantalla, logré divisar unos comentarios llenos de fortaleza y sobre todo repletos de amor; eran los comentarios de doña Nancy, la mami de Key, y fue entonces cuando pensé, si su ausencia es dolorosa para mí, entonces cómo será para su familia y sus verdaderos amigos y fue en ese instante cuando me atreví a escribirle a su madre, era necesario que ella supiera que Key marcó muchos corazones, muchos y nuevos corazones y que aún se le extraña porque su presencia era obvia y su personalidad difícil de olvidar.

Aún duele y es ahora cuando comienzo a pensar en mis hermanos, en mis padres, y el dolor tan grande que va a sentir mi corazón cuando no los tenga a mi lado; por eso, en las palabras tan bellas que escriben las hermanas de Key y su madre, encuentro un conzuelo y más que eso un impulso para amar aún más a mi familia y poder valorarlos como nunca lo he hecho antes, porque ellos son del cielo y en cualquier momento Diosito podrá necesitar más ángeles y se los llevará a su lado. Sólo espero que no sea pronto porque mi corazón aún no construye la coraza necesaria para evitar desmoronarse de dolor, aún no estoy preparada para asimilar la muerte, no estoy preparada para decir adiós y mucho menos para dejar de ver sus rostros y poder sentir de ellos su calor cuando me dan un fuerte abrazo, aún no estoy preparada para dejarlos volar.

Sigue siendo difícil, pero como dije al inicio creo que logré despedirme, a los tres días de su partida, le pedí mucho al Señor poder decirle adiós y en un sueño hermoso lo pude ver, sonriendo como cada día, molestándome y haciéndome cosquillas que siempre terminaban con un golpe de rodilla o algo porque pegaba con todo por la risa; soñé con él y antes de despertar me abrazó muy fuerte y nunca dejó de sonreír. Cuando me levantó el despertador no quería abrir los ojos porque aún deseaba poder estar a su lado y no volver a la realidad, pero entonces comprendí que ya debía decirle hasta pronto y dejarlo ser feliz allá en la casa de nubes blancas a la que muchos deseamos llegar algún día.

No sé si eras tu o fue mi mente la que creó esa despedida, pero poder verte por última vez sonriendo y haciéndome reír, me permitió dejarte partir.

Aún se te extraña y duele como si hubiese sido ayer, pero sé que aún estás entre nosotros porque personas tan especiales como vos, nunca se van de nuestra vida...

Te extraño Key....




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Febrero 2010