Hoy sábado no hice mucho de lo que pensaba hacer... Como suele suceder, haces planes para luego dejarlos como un bonito intento impregnado en tu memoria. Danny estuvo fuera de San José... yo tuve que llevar mi auto a que lo arreglaran y después de eso darle una buena limpiada que pedía a gritos desde hace unas semanas que se llenó de lluvia, polvo, sol y mucho trajín.
Después de sudar y contemplar la obra de arte con las uñas hechas una desgracia, la cara con rastro de tierra y las piernas y espalda quemadas por el sol, me di cuenta que no estoy haciendo nada importante. En ves de aprovechar para seguir estudiando un poco de portugués o escribir algunos de mis poemas decidí darme por vencida tirarme en el sillón y tratar de dormir una siesta mientras hago zapping al televisor.
En mis sueños como siempre apareció Danny, sin poder verlo el día de hoy y simplemente deseándole mucha suerte, encontré consuelo pues su sola imagen representa algo importante en mi vida...
Después de ir a San José de compras un sábado por la tarde con mi hermana, una amiga y mis papás, regresamos a comer pancito fresco como cena... cosa más rara, pero bueno es sábado y se permite hacer cambios drásticos en la comida.
Una visita inesperada alegró nuestra noche, Itora un amigo de hace muchos años nos alegró con su presencia y entre broma y broma se nos pasaron las horas como cuando sueles estar con alguien que logra que el tiempo se detenga y no te des cuenta de lo que sucede a tu alrededor... así la pasamos con él, un hombre que cualquier persona desearía tener como amigo.
Cuando ya creía que la noche estaba por terminar sentada en la computadora revisando el Farmville rn Facebook y borrando cosas que no valen la pena aceptar, con un zumbidito una personita llamó mi atención, al lado derecho de la pantalla se asomó la fotografía de una mujer diciendo: Hola Stef. Ella es de esas personas que cuando estás a punto de cortarte las venas sabe exactamente qué decir; es uno de esos seres humanos que dan todo por sus amigos aunque luego recibe una patada en su trasero; una mujer que tuvo que crecer de golpe y dejar atrás su juventud para poder emprender un nuevo camino en su vida; ella, es a alguien que a pesar de la distancia puedo seguir llamando mi amiga.
A mis quince años casi dieciséis, una muchacha escandalosa y llena de alegría se pasó a vivir a la casa del frente, yo le pedía a Dios que me diera un vecinito bien guapo, solterito y sin muchos problemas en la cabeza; pero en cambio me dio a Gre, no cumplió mis expectativas por ser mujer, pero creo que Dios sabía que en ese momento necesitaba más de una amiga que de un muchacho inmaduro. Al inicio no pensé que me fuera a llevar bien, pues ella era toda loca y siempre llenaba su casa con sus amigas del cole, pero después de conocerla, ese mismo día me invitó a quedarme a dormir, yo me sorprendí pero sin pensarlo ese fue el inicio de una amistad que ha perdurado por más de 7 años.
Mis llantos, mis enamoramientos, las regañadas de mis padres, la rebeldía de adolescente y muchas cosas increíbles de pensar las viví junto a ella, inclusive una discusión de niñas casi me hace perder su amistad, pero lo que ella no sabe es que esos meses fueron muy duros sin ella junto a mi. Cuando Gre salía donde la vecina yo me asomaba por la ventana disimuladamente para ver si me vendría a buscar y con celos me tenía que tragar la envidia que sentía cuando pasaba todo el día donde las demás. Supe que estaba a punto de perder a mi verdadera primer amiga por cosas sin importancia y sin darme cuenta un día después de tanta rabia y ausencia de su hombro para llorar o de su compañía para salir a bailar, pude al fin hablarle y de ese modo recuperar su amistad.
Dicen que cuando uno está bien tiene muchos amigos y que es en los momentos más difíciles cuando te das cuenta quiénes son los que de verdad son tus amigos. Para el 2004, -el 11 de junio- mi familia y yo tuvimos que sobrellevar un golpe muy fuerte, nuestro hogar se quemó. Sin tener nada, solamente el uniforme del colegio porque todo quedó reducido en cenizas, ella me tomó de la mano y me dio posada en su hogar, me dio la libertad de llorar si deseaba llorar y consuelo cuando no podía más. Ella hizo lo que muchos miembros de mi familia-tío o tías- no hicieron por mi, me dio de su ropa para vestir y su casa para vivir, me abrazó cuando la necesitaba y sin decir una palabra yo sabía que la tristeza se hacía menos porque un suspiro cerca de mi oído me decía que todo iba a estar bien.
Han pasado ya cinco años desde ese día y la amistad con Gretel sigue creciendo, ahora ya no es mi vecina del frente a quien acudía cuando quería, es mi amiga la cubana que vive ahora en Estado Unidos, pero sin importar esta distancia sigo sintiendo que la tengo al lado. Ella me cuenta de su vida y aún me cuesta mucho no poder estar a su lado, darle fortaleza como ella lo hizo muchas veces conmigo, poder decirle un tranquila todo va a salir bien, como muchas veces lo escuché salir de su boca. Me cuesta mucho no poder tenerla a mi lado y decirle cuanto la extraño y quiero, pero más me cuesta estar escribiendo en estos momentos cuando un nudo en mi garganta me corta la respiración y unas gotas salinas comienzan a salir de mis ojos. Es ahora, en estos momentos que la tengo al otro lado del monitor, cuando me cuesta más hablar de ella y contarles lo maravillosa que puede ser tener a un ser humano como Gre en tu vida.
Puedo sonar cursi y tonta por decir que he c
omenzado a llorar, pero este escrito me permitió volver al pasado y recordar a mi amiga del frente, que más que amiga muchas veces fue como una hermana porque sabía que podía confiarle mi vida sin que me diera la espalda a pesar de mis enojos sin razón... Es ahora que ella está leyendo esto que deseo que el mundo entero sepa cuanto aprecio ahora a mi amiga porque ya no está y en el año pasado que tuve la oportunidad de estar nuevamente con ella, me hizo recordar cuanto la quería y que sin importar lo miles de kilómetros sé que siempre con ella podré contar.
Porque ella fue mi vecina, y fue mi amiga, pero más que eso fue mi hermanita querida que siempre recuerdo y en mi corazón ocupa un espacio especial.
Después de sudar y contemplar la obra de arte con las uñas hechas una desgracia, la cara con rastro de tierra y las piernas y espalda quemadas por el sol, me di cuenta que no estoy haciendo nada importante. En ves de aprovechar para seguir estudiando un poco de portugués o escribir algunos de mis poemas decidí darme por vencida tirarme en el sillón y tratar de dormir una siesta mientras hago zapping al televisor.
En mis sueños como siempre apareció Danny, sin poder verlo el día de hoy y simplemente deseándole mucha suerte, encontré consuelo pues su sola imagen representa algo importante en mi vida...
Después de ir a San José de compras un sábado por la tarde con mi hermana, una amiga y mis papás, regresamos a comer pancito fresco como cena... cosa más rara, pero bueno es sábado y se permite hacer cambios drásticos en la comida.
Una visita inesperada alegró nuestra noche, Itora un amigo de hace muchos años nos alegró con su presencia y entre broma y broma se nos pasaron las horas como cuando sueles estar con alguien que logra que el tiempo se detenga y no te des cuenta de lo que sucede a tu alrededor... así la pasamos con él, un hombre que cualquier persona desearía tener como amigo.
Cuando ya creía que la noche estaba por terminar sentada en la computadora revisando el Farmville rn Facebook y borrando cosas que no valen la pena aceptar, con un zumbidito una personita llamó mi atención, al lado derecho de la pantalla se asomó la fotografía de una mujer diciendo: Hola Stef. Ella es de esas personas que cuando estás a punto de cortarte las venas sabe exactamente qué decir; es uno de esos seres humanos que dan todo por sus amigos aunque luego recibe una patada en su trasero; una mujer que tuvo que crecer de golpe y dejar atrás su juventud para poder emprender un nuevo camino en su vida; ella, es a alguien que a pesar de la distancia puedo seguir llamando mi amiga.
A mis quince años casi dieciséis, una muchacha escandalosa y llena de alegría se pasó a vivir a la casa del frente, yo le pedía a Dios que me diera un vecinito bien guapo, solterito y sin muchos problemas en la cabeza; pero en cambio me dio a Gre, no cumplió mis expectativas por ser mujer, pero creo que Dios sabía que en ese momento necesitaba más de una amiga que de un muchacho inmaduro. Al inicio no pensé que me fuera a llevar bien, pues ella era toda loca y siempre llenaba su casa con sus amigas del cole, pero después de conocerla, ese mismo día me invitó a quedarme a dormir, yo me sorprendí pero sin pensarlo ese fue el inicio de una amistad que ha perdurado por más de 7 años.
Mis llantos, mis enamoramientos, las regañadas de mis padres, la rebeldía de adolescente y muchas cosas increíbles de pensar las viví junto a ella, inclusive una discusión de niñas casi me hace perder su amistad, pero lo que ella no sabe es que esos meses fueron muy duros sin ella junto a mi. Cuando Gre salía donde la vecina yo me asomaba por la ventana disimuladamente para ver si me vendría a buscar y con celos me tenía que tragar la envidia que sentía cuando pasaba todo el día donde las demás. Supe que estaba a punto de perder a mi verdadera primer amiga por cosas sin importancia y sin darme cuenta un día después de tanta rabia y ausencia de su hombro para llorar o de su compañía para salir a bailar, pude al fin hablarle y de ese modo recuperar su amistad.
Dicen que cuando uno está bien tiene muchos amigos y que es en los momentos más difíciles cuando te das cuenta quiénes son los que de verdad son tus amigos. Para el 2004, -el 11 de junio- mi familia y yo tuvimos que sobrellevar un golpe muy fuerte, nuestro hogar se quemó. Sin tener nada, solamente el uniforme del colegio porque todo quedó reducido en cenizas, ella me tomó de la mano y me dio posada en su hogar, me dio la libertad de llorar si deseaba llorar y consuelo cuando no podía más. Ella hizo lo que muchos miembros de mi familia-tío o tías- no hicieron por mi, me dio de su ropa para vestir y su casa para vivir, me abrazó cuando la necesitaba y sin decir una palabra yo sabía que la tristeza se hacía menos porque un suspiro cerca de mi oído me decía que todo iba a estar bien.
Han pasado ya cinco años desde ese día y la amistad con Gretel sigue creciendo, ahora ya no es mi vecina del frente a quien acudía cuando quería, es mi amiga la cubana que vive ahora en Estado Unidos, pero sin importar esta distancia sigo sintiendo que la tengo al lado. Ella me cuenta de su vida y aún me cuesta mucho no poder estar a su lado, darle fortaleza como ella lo hizo muchas veces conmigo, poder decirle un tranquila todo va a salir bien, como muchas veces lo escuché salir de su boca. Me cuesta mucho no poder tenerla a mi lado y decirle cuanto la extraño y quiero, pero más me cuesta estar escribiendo en estos momentos cuando un nudo en mi garganta me corta la respiración y unas gotas salinas comienzan a salir de mis ojos. Es ahora, en estos momentos que la tengo al otro lado del monitor, cuando me cuesta más hablar de ella y contarles lo maravillosa que puede ser tener a un ser humano como Gre en tu vida.
Puedo sonar cursi y tonta por decir que he c
omenzado a llorar, pero este escrito me permitió volver al pasado y recordar a mi amiga del frente, que más que amiga muchas veces fue como una hermana porque sabía que podía confiarle mi vida sin que me diera la espalda a pesar de mis enojos sin razón... Es ahora que ella está leyendo esto que deseo que el mundo entero sepa cuanto aprecio ahora a mi amiga porque ya no está y en el año pasado que tuve la oportunidad de estar nuevamente con ella, me hizo recordar cuanto la quería y que sin importar lo miles de kilómetros sé que siempre con ella podré contar.Porque ella fue mi vecina, y fue mi amiga, pero más que eso fue mi hermanita querida que siempre recuerdo y en mi corazón ocupa un espacio especial.
Nadie sabe lo que es tener un amigo si no lo dejas ir y a pesar de estar lejos lo sientes siempre muy cerca de ti... Esa es Gretel para mí.



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