Las entradas anteriores hablaban sobre un momento un tanto difícil en mi vida y sé que en la vida de muchos otros jóvenes de mí edad también calcaron cierta identificación, aunque créanme, hubiese deseado que alguno de ustedes no se hubiese identificado con mi estado, porque no se lo deseo a nadie. Ahora, es momento de tratar de seguir ese consejo, sonreír como lo hice el lunes pasado en el lanzamiento de los nuevos productos de la marca Sebastian, sonreír y hacer creer a todos que alguien como yo no tiene inconvenientes en la vida y sólo puede sonreír. Llevar en mi rostro siempre una sonrisa que le diga a los demás que una muchacha de 22 años vive feliz, sin problemas y con situaciones color de rosa. Hacer exactamente lo que hice en la pasarela cuando perdí uno de los tacones, disimular para que engañar al público que la atención se fijara en mi cabello y mi sonrisa y nadie mirara que en mis pies faltaba un tacón.
Ese tipos de situaciones se presentan día con día, ese tacón que decidió abandonar mi pie y dejarme a la intemperie, dejar en mis manos la decisión de bajar de la tarima o seguir con mi cabeza en alto y demostrar que sin él también puedo lograrlo. Ese tacón me hizo pensar en tantas cosas pasadas que me han tratado de hacer caer, pero sea como sea encuentro el equilibrio y sigo en pie.
Si quererlo se convirtió en la metáfora de mi vida: algunas situaciones me han provocado un tropiezo y algunas sí me hicieron caer, pero si me lo propongo puedo seguir con el show, demostrarme a mí misma de lo que soy capaz. Inexperta, la primer pasarela de mi vida, con un tacón desprendido y unos minutos más tarde con dos tacones desprendidos, y aún así continúa el show. Yo misma decido si continúo con el show y deslumbro a los presentes con las creaciones de Víctor o le arruino su show y el show de mí vida a la vez.
Decisiones, muchas veces no tomamos las correctas, pero ese lunes tomé la mejor decisión, continuar con el show, y recibir al final las felicitaciones por no dejarme caer y demostrarles de lo que fui capaz. Seguir con el show y seguir con mi vida, adiós a la depresión y las ataduras tan fuertes responsables de mis caías pasadas. Adiós!
Es momento de dejar volar a aquellos que necesitan vo
lar, darles espacio para que logren abrir sus alas y experimenten un vuelo en soledad lleno de reflexión y tal vez, después de un tiempo volverán a mí porque no desean ser un ave solitaria volando por la inmensidad de este mundo; tal vez regresen a mis brazos y me lleven entre sus alas a conocer el mundo de su lado, pero si eso no sucede debo hacer lo mismo del tacón, sonreírle cuando le vea pasar y desear que sus alas no se cansen para que encuentre su camino a la felicidad.
Ese tipos de situaciones se presentan día con día, ese tacón que decidió abandonar mi pie y dejarme a la intemperie, dejar en mis manos la decisión de bajar de la tarima o seguir con mi cabeza en alto y demostrar que sin él también puedo lograrlo. Ese tacón me hizo pensar en tantas cosas pasadas que me han tratado de hacer caer, pero sea como sea encuentro el equilibrio y sigo en pie.
Si quererlo se convirtió en la metáfora de mi vida: algunas situaciones me han provocado un tropiezo y algunas sí me hicieron caer, pero si me lo propongo puedo seguir con el show, demostrarme a mí misma de lo que soy capaz. Inexperta, la primer pasarela de mi vida, con un tacón desprendido y unos minutos más tarde con dos tacones desprendidos, y aún así continúa el show. Yo misma decido si continúo con el show y deslumbro a los presentes con las creaciones de Víctor o le arruino su show y el show de mí vida a la vez.
Decisiones, muchas veces no tomamos las correctas, pero ese lunes tomé la mejor decisión, continuar con el show, y recibir al final las felicitaciones por no dejarme caer y demostrarles de lo que fui capaz. Seguir con el show y seguir con mi vida, adiós a la depresión y las ataduras tan fuertes responsables de mis caías pasadas. Adiós!
Es momento de dejar volar a aquellos que necesitan vo
Es necesario muchas veces llorar, dejar salir todo tu interior, darle chance de escapar y luego recibir tu vida nuevamente con una nueva sonrisa, pero esta vez que sea verdadera, pues a tu vida nadie la puede engañar, mucho menos tú misma....



Es un placer para mí que hayas pasado por mis letras y te hayas tomado unos segundos de tu vida para leer mis pensamientos...
ResponderEliminarPor supuesto sería un honor ser la musa de tus letras...
ResponderEliminarAbrazos Gaspar!