Este lunes 22 de marzo comencé con un nuevo espacio en mi vida. Un trabajo en un lugar excelente y lo mejor de todo, con personas increíbles y buena gente. Al inicio como en todo, crees que no vas a poder encajar o que va a existir algún prejuicio contra ti o que el miedo te va a consumir y vos mismo te vas apartar del grupo como consecuencia de la inseguridad; sin embargo, todo eso se fue con el viento y por el contrario encontré rápidamente a jóvenes de mi edad que se sentía igual que yo, confundidos porque no sabíamos qué hacer y con muchas ansias de comenzar a trabajar, cosa que aún esperamos porque nos falta mucho entrenamiento por delante.
Desde ese lunes sentí que mi vida tuvo un cambio, finalmente mi mente estuvo en otra parte, los problemas se quedaron de lado, el continuo pleito con el espejo al fin tuvo un descanso, y las confusiones se perdieron entre pensamientos más importantes.
Expectativas sobran y las ganas de surgir rápidamente me ayudan a levantarme todos los días a las 5:30 am, eso por mientras porque más adelante me toca a las 4:30 am. Adiós fiestitas (aunque nunca me las pegué), adiós dormir hasta la 1 am, adiós series de Sony y Warner y bienvenido el cansancio y lo más importante: la platita :o) Todo sacrificio tiene su recompensa!
Mis compañeros son geniales, paso todo el día con una sonrisa en mi rostro por sus bromas y por su manera tan dulce de tratarme, y en contra de todas las predicciones Stephanía le habla a todas las mujeres y lo mejor, se lleva con todas ellas. Es genial poder estar en un grupo de cuarenta personas y llevarte con todos y cada uno de ellos. Todos somo nuevos, comenzamos de cero y queremos crecer juntos también.
Algo increíble sucedió, mi imagen dio un giro de 360 grados, un fotógrafo estadounidense me pidió que hiciera un photoshoot con él. Disfruté cada pose, cada escenario, cada movimiento y el resultado de cada fotografía. Eso me abrió los ojos nuevamente y me dio un empujón para continuar con mi sueño. En que no se atreve nunca sabrá si su sueño pudo ser realidad.
Dios me está dando nuevas oportunidades, me está abriendo puertas que creí estaban cerradas y ahora me brinda su mano para poder encontrar el camino hacia nuevas oportunidades y principalmente cumplir promesas que tenía de niña y poder contarle a mis hijos que su mami no se dio por vencida, demostrarle al mundo que yo puedo lograr mis sueños y que no hay nadie en la vida que pueda decirme no a lo que anhelo.
Es tiempo de volar hacia un mundo donde mis sueños son realidad y al final toda mi vida tendrá sentido porque logré mis cometidos...



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